Todos nuestros órganos funcionan por ritmos, siendo el sueño uno de ellos y éste ocurre en un período de 24 a 25 horas. El ritmo circadiano tiene un nexo con el ciclo día/noche. Al finalizar cada jornada, casi siempre anhelamos reposar debido a que sentimos cansancio y sueño. Atribuimos esta fatiga al exceso de trabajo, las preocupaciones, el estudio, el stress, etc. Pese a que el cansancio puede estar presente, esta sensación es aumentada debido a nuestro reloj biológico interno -uno de los ritmos circadianos -, por el cual nuestro organismo ajusta |
los estados de vigilia y sueño. Además del proceso del sueño, los ritmos circadianos regulan nuestro termostato interno y debido a ello, mientras estamos durmiendo, la temperatura corporal desciende.
En la V etapa o REM y durante cada sueño ocurren los siguientes eventos fisiológicos: Exactamente a los 90 minutos de habernos quedado dormidos, se inicia la fase REM, y los párpados empiezan sus movimientos en forma circular y rápida. Casi todos los músculos se paralizan, con excepción de |
los globos oculares y el diafragma. El rostro y las extremidades se contraen. Surgen cambios en la frecuencia cardiaca, la presión arterial y alteraciones cardiorrespiratorias. Aumenta el flujo cerebral, la actividad metabólica de las neuronas y la presión intracraneana. Disminuye el tono simpático y el volumen de orina. Nuestro termorregulador se detiene y estamos más vulnerables al frío. La transpiración cesa. Además, se presentan otras alteraciones hormonales. Desde la infancia a la vejez, se |