“Soy de San Fernando. A los 18 años, me vine a Santiago a probar suerte. Trabajé en distintas actividades hasta que decidí entrar a un banco, de junior”. Así comienza la narración de su vida laboral Alberto Silva Muñoz (52 años, casado, 3 hijas), hoy gerente general de HSBC en Chile. Una organización de origen inglés, que tiene en la actualidad más de 10 mil oficinas y 120 millones de clientes en 83 países, y que está considerada como uno de los principales bancos del mundo.
Paralelamente, entró a estudiar Administración de Empresas en el IPV, precursor de la actual Universidad Diego Portales. “Un grupo de amigos que partimos de cero, todos jóvenes con
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muchas ganas de crecer, tuvimos la oportunidad de trabajar en Nacional Financiera, que posteriormente se transformó en banco. El trabajo de junior nos permitía salir a las 4 de la tarde, porque después teníamos que ir a estudiar”, continúa.
Al poco tiempo, tuvo la posibilidad de ser cajero: “Ahí me di cuenta que entre las 2 y media de la tarde, hora en que cerraba la caja, y las 4 y media o 5, en que tenía que partir al Instituto, me quedaba tiempo para trabajar en otras áreas del Banco y aprender algunas cosas”. Su atención se centró en Análisis de Riesgos: “En esa época, los balances no venían clasificados como ahora, había mucho que ordenar |
contablemente: cifras, balances…, para poder luego hacer un análisis adecuado. Era un trabajo que a la mayoría de la gente no le gustaba hacer. Y yo lo hacía con mucho gusto, porque me servía para aprender.” Paralelamente, seguía estudiando su carrera original.
Su interés en crecer siguió abriéndole a Alberto Silva más y más oportunidades: cursos y entrenamientos, incluso en el extranjero. Al mismo tiempo le dieron la posibilidad de pasar al área comercial, en Captaciones. Y de ahí a Relationship Manager, atendiendo cuentas de clientes en el área de Riesgos.
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En ese entonces ya Banco Morgan Finanzas, la institución decide abrir nuevas sucursales y el joven ejecutivo – ¡que celebraba recién sus 25 años!- es nominado como gerente de una de éstas.
“Me tocó aprender mucho -recuerda-. Siempre buscando cómo crecer, apoyándome en el estudio y tomando todos los cursos posibles. La verdad es que recibí mucho apoyo y se fueron creando excelentes relaciones con todos los que eran mis pares, mis jefes, y en general con toda la gente”.
Y así continuó hasta que surgió la oportunidad de trabajar en el Chase Manhattan Bank, con una posibilidad de un desarrollo importante del Banco en nuestro país en el área de la Banca de Personas. Y más adelante, en 1990, otro giro, esta vez al HSBC, en la Banca Corporativa, como gerente. Ya tenía bastante más conocimiento técnico, había tenido la experiencia de trabajar en los cargos de Relationship Manager y de Gerente de Sucursal, y había sido exitoso en términos de resultados, volúmenes de crecimiento, manejo de carteras, etc.
Hasta que el HSBC se fusiona
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con el Banco O’Higgins, momento en que Alberto Silva vuelve al área corporativa del Chemical Bank, hoy JP Morgan Chase, donde se mantiene hasta el año 97, cuando recibe una nueva propuesta del HSBC a raíz de una inversión importante que hace el Banco en Brasil, para hacerse cargo -como director- del área de Mercosur en ese país. La idea era enfatizar las operaciones de Brasil y Argentina, por el nivel de transacciones y operaciones que tenían en ese tiempo, pero principalmente potenciar todas las oportunidades de negocios posibles con Mercosur en general, incluyendo Chile, aunque no era miembro pleno de la organización.
Ya en Brasil, se le ofrece el cargo de Director de las áreas Este y Nordeste del Banco. “Es un tema muy amplio. Estamos hablando de un banco de mil 600 sucursales, de 25 mil empleados. Asumir esta región era algo significativo”, dice el ejecutivo. Comenzó tomando la región Este -principalmente Río de Janeiro y Victoria-, para más tarde abarcar desde Río de Janeiro todo el Norte hasta Belén.
De ahí a Sao Paulo, donde se responsabiliza de toda la Banca
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de Retail –el área más importante del Banco, donde se concentraba prácticamente el 50 por ciento de toda su operación-, para quedar finalmente a cargo de esa banca en todo el país, desde la casa matriz en Curitiba.
En 2004, luego de 9 años en Brasil, y a raíz de la gran crisis del retail ocurrida en 2002, el Banco le propone la posibilidad de irse a Argentina a manejar esa área, que empezaba recién a recuperarse. Ahí se mantuvo por 3 años, en los que este sector del Banco creció en forma importante, incluyendo la compra del Banco Nacional del Laboro, entre otras operaciones de exitoso impacto.
“Me había ido de Chile supuestamente por 2 ó 3 años y ya llevaba 10 u 11 años afuera –narra Alberto Silva-. Era interesante entonces pensar en volver… Y ocurre que en mi país, donde el Banco llevaba muchos años, por distintas razones no se había generado una situación de crecimiento. Yo sentí -y aún siento- que en Chile, uno de los mejores países de América Latina, había una tremenda oportunidad para desarrollar efectivamente el negocio. Y en eso estoy ahora”. |
| Yo no conozco bien cómo se mueven las cosas en esta área, pero tengo la impresión de que no es tan corriente que una persona que entra de junior llegue al cargo de gerente general… de un banco, no en Chile, por lo menos. |
La verdad es que… no. Pero, sin duda, eso se debe primero a las oportunidades… Y dos, a entender que hay que prepararse, que no se puede llegar a ningún lugar si uno no tiene una base sólida. En mi caso, tuve la oportunidad de hacer un postgrado (DPA) y un Executive MBA, ambos en la universidad Adolfo Ibáñez.
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Además, participé en programas para ejecutivos del HSBC en el London Business School (U.K.) y en IMD Suiza.
Entonces, por un lado está la preparación constante, y por otro, una actitud de querer más, de buscar más, de demostrar que se es capaz de |
hacer cosas para que después las oportunidades aparezcan. Mucha gente se queja de la falta de oportunidades, pero la pregunta que me hice siempre es: ¿por qué no buscar esas oportunidades? Y si uno las busca, aparecen. Y para eso, también tienes que tener jefes que te las den.... Y hay que tener suerte también… |
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