Con asombro veo que ya llegamos al tercer número de la revista. Sacar al aire las dos ediciones anteriores no estuvo exento de complicaciones y problemas, además de arduo trabajo. Lanzar ahora este nuevo número nos estimula y nos llena de orgullo, porque podemos decir que entramos en una etapa sostenida y que el proyecto resultó. Y que fue y sigue siendo un éxito.
No deja de ser sorprendente pensar que tan sólo siete meses atrás, nos pasábamos largas horas imaginando lo que podía ser, desde qué línea temática seguir hasta cómo hacerlo, revisando maquetas, estructuras, opciones, proyectando entrevistas y reportajes, notas y colaboraciones.
Gracias al excelente trabajo del equipo, podemos decir que la
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máquina se mueve sola. Tatiana nos asombra con su pasión, eficiencia y compromiso para cumplir con los plazos. Su rigurosidad en la edición de textos es algo sorprendente. El trabajo creativo de Álvaro enriquece los textos con sus diseños y colores. La pulcritud de su trabajo en la edición de imágenes y en la definición del ángulo de las fotos nos maravilla. Y siempre preocupándose de que todo calce con el espíritu icimag. Alejandra nos entrega toda su maestría, paciencia y dedicación para traspasar todo al formato preciso. Todo encaja. Paul nos da pautas que dan mayor dirección y foco a los temas, y aporta con sus conexiones y eventos internacionales. No podemos dejar de mencionar a nuestros colaboradores, amigos, colegas, profesionales que nos permiten diversificarnos y hacer más entretenida la revista y, a la
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vez, nos hacen sentir útiles, sirviendo de medio para la comunicación de sus ideas.
Icimag nació como una idea y ahora cuenta con vida propia. Pero nada de esto habría sido realidad si no hubiésemos tenido el apoyo de nuestros lectores, a quienes agradecemos sus comentarios y retroalimentación. Todo esto nos sirve para realizar los cambios necesarios.
Por nuestro lado, esperamos seguir en el aire, comprometidos con nuestra misión de entregarles nuevas visiones, ideas y conceptos sobre el mundo del coaching de la forma más amena posible, esperando que les ayude en el desarrollo de su profesión. Y, a los que no son coaches, que los ponga en contacto, con éste, nuestro mundo.
Rosa del Corral |