| El proceso de formación
de redes de comunicación entre neuronas es fundamental
para comprender la complejidad de fenómenos como
el aprendizaje, la memoria, la percepción, la
cognición y el procesamiento de información,
que son aspectos clave en la toma de decisiones eficaces.
Precisamente, uno de los descubrimientos más
apasionantes de las neurociencias es que el potencial
del cerebro para producir determinadas conductas no
depende de la variedad de células nerviosas,
sino del número de conexiones que éstas
generan entre sí a partir del tipo de estímulos
que reciben del entorno.
Cuando nacemos, el cableado neuronal se encuentra en
desarrollo. El cerebro comienza a formarse alrededor
del |
decimoctavo día
de gestación.
A partir de allí, evoluciona hasta alcanzar
su estructura definitiva, lo cual ocurre más
o menos alrededor de los veinte años. Y aunque
lo asuste enterarse de esto, lo cierto es que el lento
e inexorable declive comienza ¡entre los treinta
y treinta y cinco años!
Como este proceso es normal, no tenemos motivos para
desesperarnos; de hecho, todos podemos hacer muchas
cosas para tener un cerebro sano y activo. El punto
crítico parece estar recién alrededor
de los 65 años, cuando el cerebro pierde más
o menos el 10% de su peso y recibe cinco veces menos
irrigación sanguínea.
Esto no significa que exista un deterioro funcional
a esa edad, |
ya que un cerebro que se
mantiene ocupado cuenta con mayor número de neuronas
y una mejor conexión entre ellas.
Por lo tanto, si trabajamos en pos del desarrollo
de nuestras capacidades cerebrales, las conexiones neuronales
se incrementarán, y esto sólo puede producirse
mediante la motivación, el aprendizaje y la incorporación
de nuevas experiencias.
Más aún, si el entrenamiento neurocognitivo
se erige como una herramienta maravillosa para el crecimiento
intelectual es, justamente, porque actúa en este
doble sentido. Por un lado, permite optimizar muy rápidamente
las funciones específicas que deseamos desarrollar;
por el otro, y sin duda alguna éste es el aspecto
más sorprendente, permite modelar literalmente
el cerebro. |