la opinión general
(“no hay humo sin fuego” dice un proverbio
popular); a pesar del hecho de que es bastante usual
que la misma persona continúe repitiéndose
a sí misma una y otra vez.
En nuestra calidad de profesionales de marketing y
ventas, podemos utilizar los resultados de esta investigación
recordando repetir nuestros mensajes –nuestra
principal aseveración– por lo menos tres
veces. Si nuestra aseveración calza con las necesidades
del cliente, lo habremos influenciado simplemente repitiéndolas.
Incluso cuando nos encontramos solos frente a un grupo
de potenciales compradores, los mensajes bien presentados
(y repetidos), aumentarán la accesibilidad a
esta información cuando ellos hablen con otros
que no asistieron a la reunión. En este caso,
la familiaridad no los |
Podemos
utilizar los resultados de esta investigación recordando
repetir nuestros mensajes –nuestra principal aseveración–
por lo menos tres veces. |
llevará a tener
una actitud negativa frente al mensaje; sino que más
probablemente los inducirá a sentirse atraídos
por el mismo.
El modelo SalesBrain para obtener clientes y cerrar
negocios apunta a aquella parte del cerebro que decide:
el cerebro reptiliano. Es un órgano primitivo
que existe desde hace cientos de millones de años
y las ciencias que lo estudian han revelado que sólo
seis estímulos pueden gatillar la acción.
Uno de ellos se relaciona con el intervalo corto de
tiempo que dura la atención del cerebro reptiliano,
debido a lo cual no es sorprendente que la repetición
se torne imperativa. Si logramos que nuestro mensaje
sea bien recibido y lo repetimos por lo menos tres veces,
nuestros clientes actuarán como si se hubiesen
tragado el
anzuelo (*). |