| Desde la popularización
masiva de Internet, la persecución a la llamada
piratería ha sido una cacería que crece
en forma tan desmedida como la propia red. El término
piratería hace referencia principalmente a la
copia realizada sin el consentimiento del titular, violando
los derechos de autor.
Así, en casi toda Latinoamérica hemos
presenciado avisos donde se compara el copiar un disco
con delitos tan exuberantes como el robo de un auto.
Sin embargo, esta persecución pasa por alto un
elemento fundamental que se encuentra a la base de las
leyes de la mayoría de los países, que
hace referencia a la copia privada, lo que quiere decir
que el uso doméstico de una copia no autorizada,
mientras sea sin fines de lucro, es legal, y no solamente
es legal, sino que forma parte de |
nuestro derecho de acceder
a la cultura.
De esta manera, la ley protege a los autores, para
que no se realice usufructo económico de sus
obras sin autorización, entregando un derecho
de propiedad intelectual temporal, como una forma de
fomentar la producción cultural.
Por otra parte, al momento de producir cultura, ya
sea música, artes visuales o literatura, todos
necesitamos inspiración, y como dice el abogado
español David Bravo Bueno, si le preguntan a
cualquier músico sobre sus orígenes, mencionará
una serie de bandas en las cuales se “inspiró”,
recordando con nostalgia su colección de “cassettes”
grabados con los artistas que marcaron su tendencia
y fomentaron su creatividad. |
Así, es obvio que
ningún autor crea su trabajo de la nada. Todos
nos hemos basado en algo, hemos establecido relaciones
entre elementos ya existentes, de manera que el acceso
a la cultura es necesario para la creación. Una
sociedad necesita acceder a su propia cultura para regenerarse,
re-pensarse y re-crearse.
Sin embargo, la inminente muerte de la industria de
los discos, que ha sido disfrazada bajo la amenaza de
“la muerte de la música”, ha desatado
una lucha contra los usuarios por usar su derecho a
la copia privada, por ejercer a través de internet
su derecho de acceso a la cultura universal. A esta
lucha, que ha llegado a millonarias demandas a usuarios
que “descargan” un par de canciones, se
han sumado los estudios de cine e incluso algunos artistas
que no logran ver todo el cuadro. |