El futuro no va a venir de Carl Marx ni de Adam Smith. No va a provenir de un plan, sino más bien de un proceso, un emerger, un surgir. Mohamed Yunus, del Grameen Bank (1), es uno entre muchos otros ejemplos de validez local que provienen de personas que saben que el sistema actual no es satisfactorio.
Pero, ¿por qué digo yo que el sistema antiguo está obsoleto? Porque es para la persona, el individuo, para mí. Los sistemas del futuro tienen que ser para la colectividad.
Hay un modelo empresarial llamado Triple Reporte de Línea de Base, que contiene tres |
elementos: las ganancias, las personas y el planeta. Y cada vez más empresas están aceptando que tienen que rendir cuentas por cada uno de estos tres aspectos, pero todavía toman las decisiones basadas en las ganancias. En el futuro, van a tener que tomar las decisiones basados primero en la gente y en el planeta. Trágicamente, ya deberíamos estar tomando nuestras decisiones basados en el planeta incluso antes que en las personas. Porque si no hacemos esto, ya no habrá más gente.
Y entonces ¿se llama esto capitalismo? Se puede llamar “gentismo” o “planetismo”, da |
lo mismo. Pero seguiremos teniendo un sistema de intercambio, porque la idea del comercio es simplemente un intercambio: Yo tengo un café y tú tienes un par de galletitas, entonces si tú me das dos de tus galletitas, puedes tener la mitad de mi café, por ejemplo. Creamos el dinero para facilitar este intercambio. Pero la avaricia y la codicia han hecho que ahora el dinero sea más importante que el café o las galletitas. Y ese es el problema. Lo que está mal con el capitalismo es que ya no es un sistema justo de intercambio.
La pregunta es: ¿Aprenderemos la lección que nos está dando esta crisis? No lo sé. |