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Tenemos dos elementos principales de intervención: uno es sobre el proceso, y el otro, sobre la alineación de las personas con la intención grupal.
El proceso de alineación consiste precisamente en lograr un equilibrio entre los valores personales de los integrantes del equipo y los valores institucionales. En lugar de tratar de imponer los valores de la empresa, lo primero que hacemos es una labor personalizada e individual con cada uno de los miembros del equipo para que trabaje sus propios valores y pueda tener claridad de cuáles son sus valores, qué es lo que quiere, cómo lo quiere, desde dónde lo quiere, para qué lo quiere, tanto en su vida personal como en la vida empresarial profesional.
Cuando la persona extrae esto, el impacto genera en ella un proceso de alineación personal |
de sus niveles neurológicos. Para el individuo esto es una gran y agradable sorpresa en la que encuentra un sentido direccionado de su vida.
Entonces, empezamos a trabajar la alineación del equipo y vemos cuáles son los valores de cada uno de sus elementos. Cuando hacemos manifiesto el proceso en el cual los participantes del equipo de trabajo logran identificar que sus valores hacen eco con los valores de los otros miembros, se empiezan a ver a ellos mismos con otros ojos, con otra intención, porque se abre el marco de las coincidencias.
A partir de ahí, hacemos la transferencia y el vínculo de estos valores profesionales y personales hacia los valores institucionales. Obviamente, cuando se abre este marco de posibilidades, no hay ni un solo valor de los equipos de trabajo que no tenga referencia con los valores organizacionales. Y en |
el momento en que ellos se dan cuenta de esto, aprecian, valoran y hacen suyos los valores organizacionales. Esa es la alineación.
La parte del proceso consiste en ir trabajando desde la base del Matrix Works, que tiene como referencia el proceso de los ciclos grupales. Todo ciclo grupal tiene cuatro elementos: la inclusión, el caos-conflicto, la interconexión y la conexión mutua. Es decir, hacemos que el equipo de trabajo pase por cada una de estas cuatro etapas que, cuando se hacen concientes, logran habilitar los recursos para que el proceso sea completo y se logre esta interacción mutua que favorece y consigue el florecimiento de la sabiduría organísmica o la inteligencia grupal. |