Para la mayoría de la gente, perder el empleo es una de las situaciones a la que estamos expuestos más difíciles de enfrentar, cualquiera sea la profesión o el nivel socioeconómico de quien lo sufre. La búsqueda de un nuevo empleo es una tarea que puede resultar compleja, ardua y hasta penosa debido a la gran variedad de aspectos cruciales personales y profesionales que se ponen en juego en esas circunstancias, muchas veces de manera inesperada. |
La situación del despedido es aún más difícil y frustrante cuando ello se produce por causas que no le son imputables. Según algunos estudios recientes, casi el 80% de los despidos en nuestro país se originan por
reestructuraciones, fusiones o cierres de empresas y sólo el 6% por razones de desempeño o relaciones interpersonales conflictivas en el trabajo (People & Partners).
En esas circunstancias, es normal que la persona despedida se sienta emocionalmente afectada en su capacidad para manejar y enfrentar la situación de la |
manera más adecuada. En esos momentos, contar con un coach que lo apoye y lo acompañe en ese trance puede resultar decisivo para el resto de su vida.
Con ello no estamos afirmando que el coach actúe como terapeuta o asistente psicológico, pero sí estamos seguros, y lo hemos comprobado en la práctica, que el coaching tiene un tremendo y beneficioso efecto terapéutico cuando la persona se siente acompañada y apoyada, a la vez que focalizada y motivada en lograr sus aspiraciones laborales y de vida. |