El gran desafío de las compañías de hoy es ser capaces de reconocer cuál es su identidad y desplegarla en los vectores que definen a la empresa moderna: identidad, cultura, comunicación e imagen corporativa. Mientras mayor congruencia exista entre estas dimensiones, más potente y diferenciadora será la imagen de una compañía.
La política de comunicaciones de cada organización debe, por tanto, apuntar a garantizar la coherencia y la recurrencia de estos cuatro elementos. En ellos radica el gran desafío |
estratégico de la identidad corporativa en el siglo XXI. Esta política, a su vez, es resultado de un trabajo organizado, que se materializa en una estrategia, en objetivos y acciones. Estas definiciones, fundamentales, deben ser introyectadas por los ejecutivos que representarán a la compañía y permear su intra agenda. Es aquí donde el “Entrenamiento de Voceros” (o media training) pasa a ser una herramienta estratégica de la política de comunicaciones de una empresa.
La interacción con los periodistas no se improvisa. En el caso de entablar una |
relación proactiva con la prensa, la compañía no sólo debe tener voceros especializados, sino que debe planificar cuándo hablar, aclarar el sentido de esta comunicación, qué quiere decir y a través de cuáles medios o soportes para mejor alcanzar a los stakeholders que le interesan. Debemos también conocer a nuestro interlocutor, el periodista: saber su objetivo, cómo trabaja, a quién representa. Entrenar a un vocero en estas lides es preparar a un facilitador de relaciones entre la empresa y los medios, a un gestor de relaciones de largo plazo. |