Si bien los coaches teníamos la absoluta certeza de que este proceso sería beneficioso para cada uno de los coachees, la inquietud que nos rondaba era que la empresa alcanzara a percibir el valor del mismo, dado el reducido número de sesiones contratado inicialmente, la alta tasa de temas personales y, sobretodo, la falta de objetivos específicos globales e individuales. ¿Qué iban a “medir”? ¿Cómo evaluarían? Estábamos muy preocupados.
La segunda sesión fue mucho más fácil, fluida y productiva. Habiendo avanzado en la relación de confianza coach-coachee a partir de la primera sesión, durante la segunda es posible ir profundizando los temas y generando en cada jefe cada vez mayor autoconocimiento, conciencia y toma de responsabilidad respecto de su rol en logro de sus objetivos, tanto personales como laborales, y su bienestar general. Muchos aprendizajes y muchas más acciones y
|
desafíos. Lo normal, lo que uno espera de sesiones de coaching ejecutivo.
Lo sorprendente para mí, en este caso, fue el movimiento que observamos, una suerte de convergencia de las acciones. La mayoría de las tareas y compromisos que estos ejecutivos se pusieron para lograr sus propios objetivos de mejora personal y laboral, empezaron a “coincidir”, a converger apuntando a mejorar falencias en el estilo de liderazgo, relacionamiento y comunicaciones imperantes en la empresa.
Sorprendente. Sin objetivos organizacionales predefinidos, y en sólo dos sesiones, cada individuo de este grupo estaba trabajando en forma individual para mejorar falencias comunes de la organización que, obviamente, los afectaba pero de diferentes maneras. Bonita manera de corroborar una de las presuposiciones básicas del coaching: “Las respuestas las tiene el coachee”, en este caso, |
cada ejecutivo ¡y el grupo completo!
Cuando empezamos, a falta de agenda específica, los coaches nos propusimos como intención que cada persona pudiera disfrutar de una vida personal y familiar más satisfactoria, a la vez que promover la elaboración de propuestas e iniciativas en beneficio de la empresa, como resultado de la energía y la disposición que surgen naturalmente de una plana ejecutiva más integrada, motivada y satisfecha como personas.
Demás está decir que este proceso sigue y con excelentes resultados.
No dejo de maravillarme de los efectos del coaching y sus beneficios, en cualquier situación, por lo que cada día me encanto aún más con lo que escogí hacer: ¡Coaching!  |