ISSN 0718-6665
Estándares mínimos de lo humano en organizaciones

Los estándares mínimos de lo humano parecen obvios; sin embargo, la clave está en su cumplimiento, que se hace imprescindible para acelerar el cambio de la cultura organizacional y actualizar el estilo de gestión predominante. Por Ignacio Fernández *

¿Qué entienden las personas por lo mínimamente humano en las organizaciones? Los estándares mínimos de lo humano en las organizaciones se agrupan en 4 dimensiones:

1. El respeto como validador de las acciones organizacionales.

El respeto se funda en la idea de legítimo otro. Una persona con la misma dignidad, derechos y deberes que tengo yo, y que, más allá de cualquier categoría que nos diferencie, nos iguala en la esencia de lo humano. Es clave distinguir entre la dignidad básica de la persona y sus comportamientos. Sus actos podrán ser equivocados y censurables, juicio que no se extiende a la dignidad de la persona. Me puedo equivocar y eso no me convierte automáticamente en una mala persona o en un individuo de inferior categoría. La mirada de legítimo otro instala la horizontalidad interpersonal como la matriz relacional básica de las personas y funda la construcción de contextos marcados por el diálogo y la convivencia.

La concepción del respeto es personal, elástica y muchas veces funcional a contextos

particulares donde las personas tenemos obligaciones. Es diferente la idea de respeto cuando se exige un derecho que cuando se cumple un deber, por lo que es imposible ponerse de acuerdo sobre sus alcances. De ahí la importancia de establecer un piso mínimo de estándares, entendido como la percepción promedio de los empleados, que ya sabemos son los que definen qué es lo humano en las organizaciones y que tiene directa relación con su desempeño voluntario y su contribución a los resultados. El alcance máximo de la noción de respeto lo determina cada uno según su sistema de valores y su referente existencial.

Operacionalmente, el respeto en las organizaciones se evidencia en 5 estándares mínimos:

- Condiciones físicas de trabajo adecuadas, que protejan la vida y la seguridad de las personas, y les permitan un desempeño adecuado.

-Cumplimiento de los acuerdos contractuales y los compromisos contraídos.

- Cumplimiento de la legislación laboral.

- Condiciones emocionales de trabajo marcadas por la tranquilidad. Lo irrespetuoso está en el acoso, los ambientes amenazantes para la estabilidad laboral por acción del miedo, el chantaje, el liderazgo narcicista, psicópata, impulsivo o impredecible, y la negatividad del clima laboral.

-Un trato interpersonal considerado y que excluya la indiferencia, el lenguaje grosero, los gritos, el maltrato y la culpabilización pública ante los errores.

Si se cumplen estas condiciones básicas, se valida el piso de respeto que las personas esperan de sus empleadores.

2. La mantención del equilibrio laboral-familiar.

La necesidad de eficiencia y productividad de las organizaciones genera altas cargas de trabajo, lo que exige a muchas personas trabajar más de 10 horas diarias. Para quienes trabajan en sistemas de turnos ello se ejemplifica cuando se debe doblar turnos (usualmente 16 horas seguidas de trabajo) por ausencia de colegas, urgencias de trabajo debido a mantenciones o incidentes, a reemplazos por vacaciones o a vacantes aún no cubiertas. Este es uno de los reflejos a nivel personal de los planes de crecimiento de las empresas, que normalmente buscan producir más con los mismos recursos, llevando a las personas a sus límites de descanso biológico y de capacidad eficiente.

Un estándar mínimo de lo humano es que la persona disponga permanentemente de tiempos adecuados de descanso y tiempo para sus actividades extra-laborales y familiares. La alta carga de trabajo puntual es entendible en la medida que sea eso: excepcional y no una práctica permanente.

El respeto se funda en la idea de legítimo otro. Una persona con la misma dignidad, derechos y deberes que tengo yo, y que, más allá de cualquier categoría que nos diferencie, nos iguala en la esencia de lo humano.
Comentarios
Una invitación a revisar en el trabajo, en el hogar, en la familia, las relaciones del día a día. ¿Cuánto se transformaría todo con un pequeño cambio?, ¿cuánto ganaríamos perdiendo un poco de orgullo?
Creer en lo que se quiere lograr puede ser una etapa en un proceso, pero no es suficiente. Hay otros elementos que deben ser incluidos, como la actuación, la responsabilidad y el aprendizaje.
A veces, hemos tenido algún sueño con un argumento común y despertado con la sensación de haber vivido una experiencia muy real. Al evocarlo, recordamos que otras personas ya nos habían contado haber soñado con el mismo tema. Nos gustaría saber el significado; sin embargo, el misterio continúa.

En este número presentamos...
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