¿Quiere olvidar un recuerdo doloroso? Tan simple como tomar una pildorita…
Según una publicación de la revista Nature Neuroscience, un estudio holandés mostraría la posibilidad de olvidar los malos recuerdos con sólo tomar una pastilla. La investigación se realizó en base a un medicamento específico para el control de la presión arterial.
Las pruebas se realizaron en arañas cuyos recuerdos temerosos, luego de recibir el tratamiento con propranolol, se debilitaron y, al parecer, al suceder esto, desaparecía el miedo. También fueron llevadas a cabo algunas pruebas en un grupo de 60 hombres y mujeres a quienes se les creó un recuerdo temeroso al asociarles la imagen de una araña con una leve descarga eléctrica. Al día siguiente, el grupo de voluntarios que recibió el medicamento demostró tener una respuesta al miedo mucho menor que el grupo que había recibido el placebo.
Por ahora, los estudios continúan y se evalúa un posible tratamiento.
Por lo menos, pueden aprender a contar hasta tres, lo que no es poco decir…
El tipo de abeja más común en el mundo, la Apis mellifera sería capaz de diferenciar distintos tipos de números con sólo mirarlos. Así lo demostraría un estudio efectuado por investigadores del ARC Centre of Excellence in Vision Science (ACVES) de Australia, en colaboración con científicos de la Universidad de Wuerzburg, de Alemania.
El estudio reveló que las abejas serían capaces de diferenciar los números dos, tres y cuatro. Para lograr una recompensa de azúcar, las abejas debían atravesar ciertas puertas numeradas con dos, tres o cuatro puntos. La experiencia fue realizada con un grupo de abejas que, para alcanzar su alimento, debía elegir entre dos patrones de puntos; uno llevaba al camino correcto y el otro al incorrecto. Según los investigadores, una vez que las abejas lograron relacionar el número de puntos con el lugar donde se encontraba la recompensa, fueron capaces de realizar esta proeza varias veces y con seguridad. Este sería el primer estudio que constata una capacidad numérica visual en invertebrados.
Un interfaz cerebro-máquina podrá escudriñar los secretos de nuestra mente.
Un gran avance tecnológico fue presentado por las empresas japonesas Honda y Shimadzu: el interfaz Cerebro-Máquina (denominado como Brain Machine Interface o BMI). La revolucionaria técnica permite que un robot pueda leer el pensamiento del usuario que esté conectado a un casco especialmente diseñado para este propósito.
Este avance científico se basa en la utilización de un dispositivo que permite la extracción de la información del cerebro. Para ello, se empleó una combinación de la tecnología EEG o electroencefalograma -que permite medir las variaciones de los impulsos eléctricos del cerebro- con la llamada NIRS o espectroscopía cercana de infrarrojo, que permite calibrar los cambios en el flujo sanguíneo.
Aunque, por el momento, el robot sólo puede leer cuatro tipos de órdenes relacionadas con el movimiento de las manos, pies y boca, los diseñadores esperan seguir aumentando las aplicaciones de este avance.
Como si nada, reconoce estar “más presente” que cuando era joven.
Efectivamente, el 22 de abril pasado (2009), Rita Levi-Montalcini, famosa neuróloga italiana, cumplió cien años, celebrándolos en el palacio Presidencial del Quirinale. En 1986, ella recibió el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre las células nerviosas, de ahí su apodo de “la dama de la neurona”.
“Podemos mantener el cerebro vivo, activo, pensando, incluso a mi edad", dijo la científica, la única Premio Nobel que ha llegado a esa edad, en una entrevista que dio a la BBC, agregando que hoy se encuentra “más presente que cuando era adolescente”. Reconoce no tener secretos para llegar a los cien años en la forma en que está, pero su optimismo y su manera de enfrentar las dificultades están a la vista.
Por ser judía, debió dejar su trabajo de investigación durante la época de Mussolini, lo que lejos de confinarla de la ciencia, la llevó a seguir trabajando en un mini laboratorio en su propio dormitorio. En 1956 hizo el descubrimiento del Factor del Crecimiento Celular del Sistema Nervioso Periférico (NGF), un hito de la ciencia del siglo pasado.
En la actualidad, está dedicada a la fundación que lleva su nombre, ayudando a estudiar a mujeres y niñas africanas, porque está convencida de que las mujeres de los países del sur del mundo pueden contribuir a erradicar círculos viciosos como la pobreza, el hambre y otras muestras de opresión tan sólo con la cultura y la educación, claves en el desarrollo.